LOS AGENTES DEL DETERIORO

O el porqué se estropean las cosas

Toda materia sigue un proceso de alteración, degradación o descomposición según su estructura química y el medio ambiente al que ha estado sometido. Las amenazas naturales de las obras de arte, son las propias del ciclo continuo de desintegración y reconstrucción que tiene lugar en la tierra. Estos peligros aumentan cuando la insensibilidad, la ignorancia, el vandalismo o el propio desarrollo de la civilización, afecta a los bienes culturales.

Las obras y objetos antiguos, que no presentan más que una especie de alteración o degradación, son escasos. Estos casos no se dan jamás. En gran número de alteraciones, tanto accidentales como naturales, influyen automáticamente otras degradaciones, sea de inmediato o después de un cierto tiempo.

Estas alteraciones o degradaciones vienen provocadas en mayor o menor medida por el medio ambiente en el que se halla la obra, dejando de lado los errores del propio artista. En el medio ambiente participan, la temperatura, humedad, luz, aire, sequedad, xilófagos, microorganismos, y plantas.

Temperatura y Humedad

Es de vital importancia conservar una temperatura y humedad relativa constante, las oscilaciones diarias y temporales son las que deterioran el objeto.
Una humedad relativa alta, produce en ciertos materiales un aumento de volumen y peso, alabeamiento, relajamiento de los adhesivos y debilitamiento de las estructuras, así como crea un campo propicio para el desarrollo de microorganismos y xilófagos. Si a una humedad alta añadimos una temperatura elevada la acción perjudicial se duplica o triplica.

Una humedad relativa baja ocasiona pérdidas de peso y volumen con el consiguiente resquebrajamiento, alabeos, saltados de color, desconchados, etc. y extremando más, llegando a situaciones de sequedad, los objetos comienzan a perder su agua natural volviéndose quebradizos y resecos.

Vistas estas consecuencias habrá que buscar un estado de humedad y temperatura ideales y éste sería de 58 % de humedad a una temperatura de 17 grados, pero en cada zona climática se deberá buscar la relación ideal entre ambas variantes.

No debemos olvidar que la humedad, se encuentra en el aire. En nuestras ciudades industriales, éste se encuentra contaminado como resultado de la combustión de fuel-oil, carburantes, etc. produciendo gases sulfurosos que afectan directamente a los bienes culturales. Los principales gases contaminantes son:

  • El sulfuro de hidrógeno que ataca a los metales y a ciertos pigmentos.
  • El dióxido de azufre que deteriora el papel, cuero y textiles.
  • El ácido sulfúrico cuyos efectos corrosivos sobre la piedra y metales a la intemperie son espectaculares.

Las Sales

Pensemos que nuestra geografía posee gran parte de costa y por lo tanto, aire húmedo y salado. Este aire deposita sobre los objetos pequeñas cantidades de sal, que al ser higroscópica mantiene el índice de Humedad Relativa alto, facilitando el desarrollo de microorganismos. Estas pequeñas partículas crean en su entorno una elevada humedad produciendo manchas, corrimientos en las tintas, etc. Otra forma de floración de las sales viene dada por las filtraciones subterráneas y por la absorción capilar, tanto del subsuelo, como de los techos; deteriorando los muros y pinturas que se hallan en ellos.

Los insectos patógenos

Se instalan normalmente sobre la madera, papel, tejidos y material etnográfico. Si la temperatura y la humedad relativa es alta, se da el ambiente propicio para su desarrollo y reproducción, por ello debemos eliminar estos condicionamientos y usar insecticidas y tóxicos temporalmente. Los más comunes son:

  • Los xilófagos – viven y se desarrollan en la madera (escarabajo, carcoma, termitas, …)
  • El pececillo de plata o del papel - Se alimenta de noche y se oculta durante el día. Su capacidad destructiva se centra en las superficies del papel, lomos de libros y cajas de cartón. Ataca a las pruebas fotográficas, a los papeles de las paredes y, muchas veces, a las plantas secas contenidas en los herbarios.
  • Los piojos de los libros (psócidos) - En un lugar caldeado (20 ºC) pueden completar su ciclo vital en un mes, pero a 27 ºC sólo necesita 3 semanas. A pesar de su pequeño tamaño y su apariencia frágil, los piojos de los libros viven unos 5-6 meses y las hembras depositan 100-200 huevos. Se desarrollan rápidamente cuando la humedad relativa es alta (80-90 %); cuando el ambiente es seco, pueden sobrevivir algún tiempo. En edificios con calefacción y a temperatura constante, los psócidos pueden desarrollarse durante todo el año. Su máxima actividad se produce en el período agosto-noviembre.

La Luz

Al margen de iluminar los objetos que vemos, tiene la propiedad de alterar ciertas sustancias, pigmentos, colorantes, tintas, fibras textiles, papel y materiales celulósicos, películas de materiales orgánicos como barnices, resinas y gomas. La luz a partir de ciertos lúmenes de intensidad destruye las fibras, decolora, tuesta, apagando los colores y descomponiendo la materia.

Los metales, piedras, vidrios, cerámica, esmalte y madera son moderadamente sensibles a los efectos de la luz, pero no así el óleo, témpera, cuero sin teñir y lacas orientales, los cuales nunca deberán recibir una intensidad superior a los 150 lux.

En el caso del hueso, marfil y cuero, dado que su color o pátina natural es importante, es necesario no exponerlos a una intensidad superior a 150 lux.

Los objetos más perjudicados ante una exposición de luz prolongada y fuerte son: los tejidos, trajes, colores al pastel y pinturas al agua, cueros teñidos y la mayor parte de colecciones de historia natural, como las plumas, pieles, etc., que no deberán de recibir nunca una cantidad mayor de 50 lux.

Los Microorganismos

Los microorganismos que alteran el papel, tejidos, celulosa, materiales etnográficos son: las bacterias, los hongos y los estrectomicetos. Su capacidad de destrucción es muy fuerte y pueden ocasionar:

  • Alteraciones cromáticas, que se presentan en diferentes colores (rosa, amarillo, violeta, marrón, verde y negro), con dimensiones y formas irregulares. Estas son originadas por los pigmentos de las bacterias y de los hongos, y por los productos del metabolismo microbiano.
  • Alteraciones estructurales de los componentes básicos, los más peligrosos; ya que los enzimas destruyen las fibras, dándoles un aspecto de descomposición y desmenuzamiento.

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